Sunday, October 31, 2010

Aprende De Los Lirios

Mat 28-30 28 Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;  29 pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.  30 Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe.
La pregunta ¿por qué os angustiáis? es una pregunta cargada de enseñanza.  En primer lugar está el obvio mensaje de la angustia, de la ansiedad vista por nuestro Señor como algo indeseable. En otras palabras, Dios nos dice que la ansiedad no es conveniente. El opuesto de ansiedad es paz, y sabemos que Dios es un Dios de paz. De hecho uno de los nombres de Jesús es Príncipe de Paz. La paz a la que nos referimos en este momento no es la paz opuesta a la guerra; nos referimos a la paz  que es sinónimo de tranquilidad y serenidad. La angustia y la ansiedad están acompañadas del dolor del alma y de la desesperación. Cuando actuamos en ansiedad o desesperación,  no calculamos los efectos de nuestras acciones, y tomamos decisiones muy apresuradas. La ansiedad nos puede llevar a gastar en exceso, comer comidas rápidas, separaciones, divorcios… y para aplacar la ansiedad recurrimos a buscar cosas que nos calmen aunque sea por poco tiempo. Sin embargo, cuando actuamos en paz, podemos tomar el tiempo necesario para hacer las cosas con calma, disfrutamos el momento y no sufrimos las consecuencias de tomar decisiones a la ligera. Así que cuando Jesús pregunta por qué te angustias,  nos está dejando saber que la angustia y la desesperación no son actitudes favorables. Pero el pregunta: ¿por qué? ¿Por qué te angustias? Al preguntarnos el por qué, Jesús te está pidiendo que te examines a ti mismo y le digas cual es la razón por la cual te estás angustiando. No es solo la ropa por lo que te preocupas, la ropa es la excusa que usas en este momento para preocuparte. La pregunta es por qué estas angustiado. ¿Sera porque dudas que Dios es tu proveedor? ¿No has incorporado la palabra de Dios en el Salmo 23 que dice Jehovah es mi pastor nada me faltara? ¿No le has creído a Dios? ¿en quién has puesto ti confianza? No estés preocupado; aprende a encontrar la paz mientras esperas por el Señor. Tendemos a preocuparnos por las cosas materiales, pero El dijo, "no te preocupes". No dijo tomate una Xanax, El nos dice estemos quietos y sepamos que El es Dios. Él nos dice que aprendamos de los lirios del campo. Ellos no se  apresurarse a hacer las cosas, en lugar de ello, confían completamente en Dios y Él ha proporcionado un traje más excelente. Lo que quiere decir preocuparse de ropa y alimentos, es no se preocupe tanto acerca de dónde procede el dinero o lo que va a suceder a continuación, o preocuparse tanto sobre las cosas cotidianas que interfiere con nuestra adoración y nuestra alabanza  y nuestra comunión con Él. El da muchos ejemplos en la Biblia para aprender a confiar en Dios por nuestra provisión diaria.  Una viuda estaba dispuesta a morir, y después de ayudar al profeta de Dios, Dios le dio aceite y harina para mantener a ella y a su hijo por el resto de sus vidas. También el profeta Elías fue alimentado diariamente por el cuervo. En el peor lugar, el desierto, los hebreos fueron provistos de pan del cielo y agua de la roca y carecían de nada durante muchos años. ¿Qué nos hace pensar que Dios va a olvidarse de nosotros?Él nos dice que aprendamos de su creación, los lirios del campo, una hermosa vista adornada por la gracia de Dios. Ni el hombre más rico podría igualar la ropa celestial de las flores. Ni Bill Gates puede comprar un traje como la prenda con que Dios va a vestirte con un traje de santidad, una túnica blanca de santidad que brilla como la luz en el que Él mismo se envuelve. Él le permitirá sentarse en su trono con Jesús, tus pies estarán protegidos con los zapatos de la disposición a entregar el Evangelio. Aprende a confiar en Dios y no en tus propios esfuerzos. Dios confía en que tu le seas fiel y obediente.  Jesús dijo, aprende de los lirios. Él dice de la simplicidad de la vida, aprende la humildad. Aprende de los lirios, son ofrendas fragantes. Los lirios son una alabanza constante, ofreciendo sus vidas como sacrificio viviente. Dijo que aprendas de los lirios y míralos crecer. Si observamos el trabajo práctico de Dios en su creación, cuando empezamos a apreciar verdaderamente las misericordias diarias de Dios, nos detendremos a observar el milagro de la vida; notamos que Dios está trabajando en los lirios. Él no sólo los planto allí en el campo. Les hizo crecer. En nuestras vidas, nosotros también creceremos. Maduramos y en cada etapa de la vida debemos evolucionar hacia una persona más independiente y productiva. Si nosotros, como individuos, no estamos creciendo, entonces no estamos aprendiendo y no estamos dejando que Dios haga su voluntad en nuestras vidas. Crece como los lirios. Aprende de los lirios. Jesús nos dice que aprendamos y crezcamos. Y confía en Dios al fijarnos en los lirios del campo. ¿Qué puedes hacer para hacer tu camino al cielo? ¿Qué puedes dar a Dios que El necesita? La respuesta es nada; es solo por la gracia que somos salvados no por obras para que nadie se las eche. Es sólo por el regalo de Dios que podemos entrar en su presencia; Jesús es el regalo de Dios. El Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo es el regalo de Dios. Recibe el Espíritu hoy; es Su regalo para ti. Ahora cuando Jesús señala que los lirios no trabajan ni hilan, El no dice que no deberías trabajar. Es decir, cuánto más Dios hará para ti su siervo fiel; Usted es la niña de los ojos de Dios. Él tiene mucho más para ti quien vivirás en la eternidad con Él. La hierba se marchita y muere, pero Iglesia fiel, eres tan querida; eres mucho más que la hierba y las flores, eres heredero de Dios. Creó el jardín del Edén para ti. Sigue adelante, trabajando duro, pero no para tus propias riquezas, hila y trabaja pero para el Reino de Dios. Y cuando hiles y trabajes, esto es, cuando vayas a trabajar cada día para Dios, cuando compartas su testimonio con otros, no cuentes este trabajo como una carga, pero cuenta este sufrimiento como alegría. Hila y trabaja, aprende de los lirios, crece como los lirios. Confía en Dios. Trabaja para Dios. Dios te ama tanto.

Job 22:21;Psalm 4:8;Psalm 29:11;Psalm 34:14;Isaiah 9:6-7;Proverbs 14:30; Psalm 122:6-8;Psalm 37:11;Isaiah 26:2-4; Isaiah 48:22;John 16:33; Acts 10:36;Romans 8:6;Romans 5:1;Romans 8:6;Romans 12:18; Romans 14:17;Romans 14:19;Galatians 5:21-23; Philippians 4:7; Colossians 3:15;

Thursday, October 28, 2010

El Enojo de Jonas Jonas 3:10-4:4


Cuando las cosas no van a nuestra manera, una de las respuestas más naturales es la ira. Pero la ira o el enojo, puede ser una emoción muy destructiva si no es controlada. Puede destruirle a usted y aquellos quienes le rodean. La ira ciega el sentido común y causa que las personas digan y hagan cosas por las que más tarde se lamenten. Sin embargo a veces el enojo puede movernos a actuar con valor contra la injusticia. De modo que ¿por qué nos enojamos?  La Biblia nos narra la historia de un hombre que se enojó tanto con Dios que prefería morir. Jonás, también conocido como el misionero reluctante, se enojó  con Dios. Cuando Dios le dijo a Jonás ir a Nínive y anunciar la inminente destrucción que iba a llegar a esa ciudad, Jonás evadió las instrucciones de Dios y encontró algunas vicisitudes muy graves como resultado de su caminar lejos de Dios. Finalmente, Jonás fue a Nínive y predicó el arrepentimiento. Dios perdonó a la gente de Nínive y se salvaron sus vidas. Ahora se molestó Jonás, tan enojado que se quería morir. Estaba enojado con Dios porque Dios cambió de opinión y no hizo lo que Jonás dijo que Dios iba a hacer. En otras palabras, Jonás se enojo con Dios, porque Dios no hizo lo que Jonás quería que Dios hiciera. Jonás estaba más preocupado por lo que él quería y por lo que otros pensaban de él, que por la gente a quienes le estaba predicando. Le preocupaba quedar bien ante el pueblo, por estar correcto, quería ser reconocido como un buen profeta. El orgullo en el corazón de Jonás le llevó a crear una expectativa falsa de Dios. Dijo, “yo sabía que eres un Dios generoso y compasivo, lento para la ira y abundante en el amor, un Dios que te arrepientes del mal". Aun después de ver los sorprendentes resultados de su trabajo, que la ciudad entera de Nínive se arrepintió y Dios cambió la amenaza del castigo, todavía Jonás se sentó  fuera de la ciudad para ver su destrucción. ¿Por qué no empacó y se fue y cantó una canción de agradecimiento por la misericordia de Dios a esa ciudad? En su lugar fue obstinado y permaneció allí enojado con la esperanza de la destrucción de la ciudad. Pero Dios le enseñó una lección acerca del perdón.  A veces, nos enfadamos con los demás, o con Dios o con nosotros mismos. Esta ira se remonta a nuestra creación de expectativas poco realistas de los demás, o de Dios o de nosotros mismos. Cuando esperamos que otros hagan ciertas cosas y no la hacen, nos enfadamos con ellos. Cuando esperamos que Dios haga algo por nosotros, y él no lo hace, nos enfadamos con El. A veces nos sentimos celosos de las bendiciones de otros y le preguntamos a Dios, ¿donde está mi bendición? Es frustrante cuando no conseguimos lo que queremos, y cuando esto ocurre, pasamos al enojo. Pero Dios pregunta ¿tienes derecho a estar enojado? La respuesta es no. ¿Cómo impedir estar enojado? Examínese usted mismo. ¿Por qué está furioso? ¿A quien está dirigiendo su enojo? Considere la posibilidad de que tal vez la fuente de su enojo no es realmente la otra persona, pero lo que Usted quería que la otra persona hiciera por usted. ¿Consideró que cuando usted coloca esta expectativa en la otra persona,  quizás este Usted siendo demasiado exigente? ¿Consideró la capacidad de la otra persona para hacer lo que Usted desea? Por último, ¿consideró que a veces, puede haber un cambio de planes? ¿Es su orgullo el que está metido en el medio de nuestra habilidad de aceptar a los demás? Un buen ejercicio sería comenzar nuestro día con acción de gracias. Ponga extra atención a las misericordias y la gracia de Dios. Piense acerca del trabajo increíble que El ha hecho en la creación. Considere los lirios del campo. Levante su mirada y deléitese en el trabajo la obra de Dios. Practica ver la obra de Dios  en otros. Vea qué gran Dios es él cuando bendijo a Fulano o Fulana. Agradece lo que Dios te dio y  lo que Dios hace para los demás.

Tuesday, October 26, 2010

Sobre la Disciplina en la Iglesia

He estado leyendo sobre este asunto, y tal parece que el gobierno no interfiere con las iglesias en cuanto a aplicación de disciplina a menores. Las leyes gubernamentales que gobiernan a las escuelas privadas, públicas y centros de cuidado de niños NO SE APLICAN a las iglesias. Por lo visto, las iglesias tienen amplia latitud en lo que concierne a aplicar disciplina a los menores (y adultos). Las leyes de confidencialidad si son aplicables pero solamente en asuntos de consejería.
Cada iglesia debe tener claras reglas en vigor que establezcan parámetros de disciplina. Los miembros de la iglesia tienen que entender sus derechos como miembros y al hacerse miembros deben aceptar lo establecido por la iglesia. La iglesia debe tener un  proceso por el cual la disciplina es aplicada. La Biblia establece que el cristiano debe sujetarse a las autoridades eclesiásticas, y las autoridades eclesiásticas a su vez deben actuar con sano juicio y bajo los principios de amor, perdón, corrección y justicia de Cristo Jesús.
La Palabra recomienda un proceso para resolución de conflictos basado en la comunicación entre las partes afectadas. Nuestro Señor nos dice que debemos buscar reconciliación antes de proceder a adorarle. La iglesia también debe tratar de tener un sistema similar al de las leyes seculares puesto que las personas por lo general desean que sus derechos civiles sean respetados también dentro de la iglesia.
En cuanto a aplicar disciplina por errores o faltas dentro de la iglesia, cada miembro debe entender las reglas de antemano. En términos generales se puede decir que la iglesia no debe estar por encima de los padres con relación a la disciplina de los menores.
No creo que los padres permitan a los hijos ir a la iglesia para ser disciplinados sino para aprender. La iglesia es un lugar para los menores crecer y socializarse en un ambiente positivo que promueva la autoestima y el desarrollo del individuo en compañía de gente que comparte la misma fe.
Mateo 18:15-20; Mateo 5:23-24; Galatas 6:1-10; 1 Corintios 6:1-10