Al orar esta mañana le pedía a Dios una fresca palabra para la iglesia y podía sentir Su presencia y el mensaje que había de traer se hacía cada vez más claro. Yo deseaba predicar sobre el tema de alabanza y adoración, también pensaba en Janucá o el festival de las luces, o predicar quizás sobre la Navidad puesto que es esa temporada nuevamente. Al orar realicé que 1 - pedía que Dios se acercara más a mí y 2 – pedía que me diera una palabra de su Espíritu. Pedía a Dios algo (una palabra fresca), y también que Él se hiciera más cercano a mí. Por supuesto no es nada malo pedirle favores a Dios, ¿A quién más le vamos a pedir? Podríamos pedirles a los amigos, compañeros de trabajo, o a la familia a que nos ayuden en algún momento de necesidad y esto es aceptable también, pero en última instancia el venir al Dios con nuestras peticiones es la movida más sabia puesto que Él sostiene el universo en sus manos. Soy un firme creyente que debemos pedir a Dios cualquier cosa. Con todo, ésta vez, el mensaje era que en vez de pedir que Dios venga a mí, yo soy quien necesita acercarse más a Dios. Soy quien necesita acercarse a Dios para alcanzar cualquier cosa o ganarme su atención. Cuantas veces preguntamos a Dios, “protege a mis niños, ayúdame en mi trabajo, ayúdame en mi matrimonio, ayúdame en mis finanzas, en todas mis relaciones, dame, dame, dame.” Las relaciones son calles de 2 direcciones. Queremos que Dios se acerque a nosotros a dondequiera que estemos. Mas en lugar de esto, ¿por qué nosotros no intentamos acercarnos más a Dios a dondequiera que Él esté? Por supuesto todavía estamos atrapados en estos cuerpos y no tenemos la capacidad de entrar físicamente en los lugares divinos, pero en el Espíritu podemos llegar a estar bien cerca de Él.
La razón de ser nacido de nuevo es:
1- no somos renacido en la carne;
2- renacemos en el Espíritu;
3- somos nuevas criaturas;
4- somos hijos de Dios;
5- como tales nosotros tenemos acceso al Padre…
El acceso que hemos alcanzado es gracias a la labor que Jesús desempeñó en la tierra, ahora podemos acercarnos al trono de Dios y entrar en Su presencia en cualquier momento. Sin embargo, debemos recordar que Dios es santo y exige santidad de nosotros.
Debo haber predicado esto un millón de veces, y lo predicaré un millón más; necesitamos tener una relación estrecha con Dios.
En ninguna relación es saludable que un lado este siempre pide y pide y exigiendo sin considerar al otro. Daria la impresión que uno se está aprovechando del otro. Se toma el riesgo de que la persona que está siempre dando, un día se canse de esta relación y se largue lejos. Las relaciones requieren que ambas partes se comprometan a desarrollar y mantener firme esa relación, que cada cual preste atención a las necesidades de la otra e intenten lo mejor que puedan para satisfacer esas necesidades. Eso es una relación basada en el amor. Por supuesto cuando hablamos de nuestra relación con Dios entendemos que no podemos satisfacer las necesidades de Dios, porque Él realmente no necesita nada de nosotros y no hay nada que podamos hacer para ayudarle. Dios es omnipotente, no es un hombre. Por lo tanto, necesitamos entender que Dios es Dios y por respeto a Su Santidad viviremos nuestras vidas en santidad y justicia y al acercarnos a Él lo haremos de una manera honorable llena del respeto que Él se merece.
Él nos ha dado una nueva vida, ¿por qué insistimos en vivir la de antes? ¿Por qué insistimos en satisfacer este mundo? ¿Por qué no podemos vivir para Él quién nos amó primero y a quien decimos que amamos?
Jánuca y el dreidel
Jánuca comienza en el calendario hebreo en el 25 de Quislev, este año las celebraciones caen en el 8 al 16 de diciembre. La celebración consiste en encender una vela cada noche por ocho noches. La celebración es popular entre los judíos pero no es un día de fiesta mayor, como Yom Kipur o Rosh Hashanah o el año nuevo y el día de expiación. Cada día la gente se regalan un pequeño regalo el uno al otro, pero nada costoso. Cada día encienden una vela del candelabro de nueve brazos llamado menora. Las velas se encienden usando la vela que se llama “el sirviente”. El menora tiene 9 velas una es la luz sirviente criado y una para cada uno de los ocho días. El milagro de las luces ocurrió en aquel período entre el viejo y nuevo testamento, después de que se permitiera a los judíos volver de su cautiverio en Babilonia a la tierra de Israel. Ocurrió que los sirios atacaron y desacraron el templo de Dios en Jerusalén erigiendo una estatua de Zeus y sacrificando animales inmundos incluyendo cerdos. Judas Macabeo condujo una rebelión y limpió el templo, se hizo un nuevo altar y todos los utensilios nuevos y victoriosamente se rededicó el templo de Dios.
La historia cuenta que todo el aceite había sido utilizado y había solamente una botella de aceite santificado suficiente para un solo un día. El milagro fue que el aceite duró por ocho días, el tiempo justo para que el aceite nuevo sea extraído de las olivas traído al templo. Este milagro fue algo más que tener aceite por ocho ocho días. La celebración de la dedicación del templo celebra el milagro de las luces pero también que con solo un pequeño grupo de personas se derrotó al ejército invasor y se pudo restaurar el oficio sagrado en el templo de Jerusalén. Es lo mismo que sucedió al abrirse el Mar Rojo, o en la alimentación de los millares, y en la pesca milagrosa… de un poco, con fe, Dios puede hacer un gran milagro.
El dreidel es un juguete como un pequeño trompo que se que hace girar, tiene cuatro letras del alfabeto hebreo, una en cada lado; Nun (Nisht-nada), Gimel (Gants-todo), Hei (halb-mitad), Shin (Shtel Ayin-mete uno) estas son las siglas de la frase Nes Gadol Haya Sham (un gran milagro sucedió allí). Quisiera que algún día cada uno de nosotros pudiéramos decir, “un gran milagro sucedió aquí (en mi vida)”. La razón por la que Dios concedió estos grandes milagros en los diversos tiempos, es
1- Dios ama a su gente;
2- Su gente estaba en comunión con Dios;
3- Había un Moisés, Josué, Elías, Judas Macabeo, Pedro, y _____( llena el blanco con tu nombre), que estuvieron tan cerca de Dios que podían interceder en nombre de su gente y acercarse a Dios con gran fe en el momento de necesidad.
La próxima vez que vayamos a pedir que Dios nos encuentre donde estemos, revisemos a ver cuán cercanos o lejos nos encontramos nosotros de Él y consigamos acercarnos más a Él en el espíritu.